LA MUJER SUNAMITA ERA UNA MUJER SABIA Y PRUDENE (¿TENDRÁN ALGO EN COMÚN?)

  

2 Reyes 4:18-44

Una sunamita, algo que se destaca de ella en primera instancia es que era servicial, ¿Es usted servicial?

Dice la Palabra que era una mujer importante. Tenía posesiones (patrimonio, territorio), forma parte de aquella sociedad adinerada, con un estado de prosperidad.  Aunque aquello era una realidad, ella no era una persona afectada por ser de la clase alta. Gloria a Dios que sus valores no estaban en sus posesiones, en su clase social; sus valores iban mucho más allá de ello.

Era una mujer de detalles, y podía discernir o identificar lo secular de lo espiritual. ¿Puede usted igualmente diferenciar o todo le es igual?

Había un profeta de Dios llamado Eliseo, ella observó que de tanto en tanto él pasaba por ese sector, y dispuso un buen día invitarlo a comer. ¿Comparte usted con aquellos en necesidad o simplemente los ignora? ¿Tienen sólo su atención los de su clase social o aquello para usted es irrelevante?

Ya no le placía únicamente darle de comer, quiso proveer para el hombre de Dios un lugar (un pequeño aposento) donde dormir en tanto que esté. Y así hizo Elíseo.

Es importante hacer entender que nada que usted hace para el Señor queda sin recompensa, la sunamita obró de buena fe y Dios le iba a recompensar.

Ella en ningún momento hizo obra en espera de recompensa, pero Dios…

·         Mateo 1:40- El que a vosotros recibe, a Mí me recibe; y el que me recibe a Mí, recibe al que me envió.

 Esta mujer s alineo para una recompensa, ella no lo sabía, pero, su vida iba ser revolucionado para siempre. Nada ni nadie puede superar lo que hace el Señor.

·         2 Reyes 4:16- Y él le dijo: A este tiempo según el tiempo de la vida, abrazarás un hijo. Y ella dijo: No, señor mío, varón de Dios, no hagas burla de tu sierva.

·         4:17- Mas la mujer concibió, y parió un hijo a aquel tiempo que Eliseo le había dicho, según el tiempo de la vida.

Ella no carecía de bienes como persona, más sí de su identidad como madre, su añoranza de dar a luz, de concebir, de tener aquel ser que emanaba de ella. Y fue precisamente su gran anhelo en silencio en ella que el Señor señaló como recompensa.

Mantenga siempre presente, el Señor cuando te recompensa no es con algo más, será con aquello que sabe que será una llenura en su vida, algo incomparable que sólo Él lo podría hacer.

Y el niño creció, ya estaba en edad de poder asistir a su padre. Mas en aquel primer intento, el niño, el joven le sobrevino un malestar y fue conducido hacia su madre, estando sobre sus rodillas murió.

Examinemos:

1.      Cuando se presenten situaciones que no le encuentra razón, confíe en Dios.

2.      Cuando le alcance un mal, confíe en Dios.

3.      Cuando algo que el Señor le ha dado o confiado, ya no está, confíe en Dios.

El Creador no comete errores, no pierde el control, no deja de ser jamás el Dios de los imposibles.

·         Santiago 1:2-4 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que en la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte cosa alguna.

El cuerpo sin vida lo puso sobre la cama del hombre de Dios, y juntamente con algunos criados con el consentimiento de su esposo, fue a ver a Eliseo.

Ella llega al Monte Carmelo justo con sus criados, donde estaba el varón de Dios, él la vio de lejos.

Eliseo había enviado a su ayudante a su encuentro para averiguar si todo estaba en orden con ella y su familia. Al cual ella le respondió a él que todo estaba bien.

Esta sabia mujer no lidiaba con más nada excepto lo que sería una respuesta, era una mujer que no daba uso a palabras innecesariamente. ¿Y usted?

Cuando ella llegó ante el varón de Dios, se asió de sus pies, es que Dios aún no le había revelado a Eliseo lo acontecido. Empero, él veía su angustia, algo acontecía y él estaba por enterarse.

Esto fue lo que ella expresó:

·         2 Reyes 4:28- Y ella dijo: ¿Pedí yo hijo a mi señor? ¿No dije yo que no te burlases de mí?

Esa sunamita era una mujer prudente en su hablar, proceder. ¿Lo es igual usted o es de aquellos que hablan hasta imprudencias?

1.      Dolor no es excusa para hablar necedades.

2.      Perdida no es pretexto para darle cabida a ignorancias.

·         Proverbios 10:13- En las muchas palabras no falta pecado; mas el que refrena sus labios es prudente.

Cuando la sunamita le habló, él pudo percatarse que algo acontecía con el niño o el joven, decide enviar a su ayudante, Giezi, con instrucciones en cómo proceder al llegar al hogar de la sunamita.

·         2 Reyes 4:29- Entonces dijo él a Giezi: Ciñe tus lomos, y toma mi báculo en tu mano, y ve; si alguno te encontrare, no lo saludes, y si alguno te saludare, no le respondas; y pondrás mi báculo sobre el rostro del niño.

La sunamita era una mujer clara y determinada (cabe esclarecer en lo bueno), no era una mujer obstinada, ensimismada o absorta.  Empero, dejó en claro cual era y sería su posición y decisión.

·         2 Reyes 4:30- Y dijo la madre del niño: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. 

Después de ella pronunció esas pocas palabras, sin más que agregar. Como resultado, Eliseo se levantó y la siguió.

Giezi no pudo concretar el encargo. De alguna manera u otra, la sunamita no iría a ningún lugar sin el hombre el Dios, en quien radicaba el obrar del Creador.

1.      La sunamita reconocía dónde obraba Dios.

2.      Reconocía lo que no estaba a la altura de lo que exigía el Señor y donde su Espíritu se movía.

3.      Era una mujer sensible en lo espiritual.

¿Y usted? ¿Dónde se ubica?

Al llegar Eliseo y darse cuenta de la muerte del niño, procedió conforme a la instrucción del Espíritu del Hacedor que reposaba sobre él. Y el Soberano le devolvió la vida al jovencito. (2 Reyes 4:32-36)

Cuando la sunamita entro en el aposento se echó a sus pies, postrada en tierra. Después de darle gracias a Dios y a su instrumento el profeta, después tomó a su hijo y salió.

Examinemos:

1.      El Señor le ha bendecido. ¿Fue usted primero a la bendición y luego al que le bendijo?

2.      El Señor le ha sanado. ¿Se gozó en la sanidad o en el sanador?

3.      El Señor le ha levantado. Se gozó por la fortaleza o el que le fortaleció.

La sunamita era una mujer de pocas palabras, era prudente en lo que expresaba, podía identificar dónde estaba el Señor ya que era sensible a su Espíritu. Ella fue una mujer sabia y temerosa del Señor. ¿Lo es usted?

Comentarios

Entradas más populares de este blog

EL RESPETO DE LA MUJER HACIA SU PAREJA (NO ES NEGOCIABLE)

UNA ESPOSA ES EL BIEN PARA EL HOMBRE (MUJER ERES INSUSTITUIBLE)

EL ARTE DE LA MANIPULACIÓN O EL ENGAÑO CON SUTILEZA (¿RECURRE A ELLO?)