LA PERSPICACIA DE UNA MUJER
Jueces 4:4-16
Dios en sus propósitos santos,
con sus designios que son incuestionables, en ocasiones difíciles de realmente
entender, sin embargo, más allá de entender, lo imperante es creer y obedecer.
En un escenario de temor,
desobediencia y dudas, así es como se desarrolla este relato o registro bíblico,
en donde circunstancias provocadas, crean oportunidades para que otros sean
instrumentos de Dios para lograr lo que ordenó.
¿Quiere esto decir que el Señor se equivocó con quién escogía? Nuevamente
se reitera que los propósitos santos, más allá de entendimiento humano se cumplirá.
Lo podrá desaprovechar usted, empero, el Señor levantará a quien el determine
para que se cumpla su voluntad, como se podrá apreciar con Barac.
Gobernaba en Israel una
mujer, que al igual el Señor la había designado profetisa, su nombre era Débora.
La gobernadora envía por
Barac para reiterarle lo que Dios le había ordenado a él hacer para bendecir a
su pueblo.
Estas fueron las palabras
de la profetiza hacia él: No te ha mandado Jehová Dios de Israel:
a. Ve,
junta a tu gente a el monte de Tabor, y toma contigo diez mil hombres de la
tribu de Neftalí y de la tribu de Zabulón…
b. Te
ha dicho que traería hacia ti al arroyo de Cisón a Sisara, capitán del ejército
de Jabin, con sus carros y su ejército, y que lo entregaría en tus manos.
Barac tenía ordenanzas que
cumplir departe de Dios, empero, como algunos creyentes tratan de desatenderse
de sus compromisos y obligaciones.
Dios hizo que Débora lo
confrontara y cuestionara su desatención e inactividad tocante a lo que ordenó
el Señor. Al que Barac le responde: Si tú fueras junto conmigo, yo iré, pero,
si no fueres conmigo no iré.
Jehová, le comunica a Barac
lo que Él haría a través de él, sin embargo, él antepuso temor a someterse en
lo que recibió del Señor.
La tendencia humana siendo
creyentes es un impedimento, mas, la naturaleza espiritual hace al creyente
sumiso a las ordenanzas del Creador.
Dios le hizo saber a
Barac, que haciendo conforme a lo que le comisionó, la victoria estaba garantizada,
dijo Dios: “…lo entregaré en tus manos”. La victoria no era una posibilidad,
estaba certificado por el Hacedor. Empero, estas fueron las palabras de Barac
en respuesta a lo que dijo el Señor y la confrontación de la profetisa para con
él: “…yo iré; pero (su obediencia era condicional), si no fueres conmigo (esto
es Débora), no iré”.
Dios lo llamó, lo envió, le
hizo saber que su victoria ya era una realidad aun sin haber iniciado la
batalla. Sin embargo, tuvo en poco la presencia de Dios, someterse a lo que le
asignó. Y su confianza que debería estar en el Señor, lo depositó en una mujer.
Devora tuvo que ser una
mujer, firme, determinada, una mujer con liderazgo, haciendo uso de juicio
cabal, y lo más importante, guiada por el Espíritu de Dios.
Es posible que Barac pudo
apreciar todos estas estas áreas en ella, y se apoyó en ella, sin embargo, su
errar consistía en su buscar en el hombre o en esta instancia una mujer, lo que
debió haber buscado del Señor.
4:9- Iré contigo; mas no
será tuya la gloria de la jornada que emprendes, porque en mano de mujer
venderá Jehová a Sísara...
Todo cuanto expresó
Débora honró a Dios y le dio la gloria a Él, como al igual algo que no era usual
iba a dar lugar por la inconsistencia en el camino de Barac, una mujer el Señor
le iba a permitir tener guía y dirección en la victoria que había prometido a
Israel.
4:14- Entonces Débora
dijo a Barac; Levántate, porque este es el día en que Jehová ha entregado a Sísara
en tus manos. ¿No ha salido Jehová delante de ti? Y Barac descendió del monte
de Tabor, y diez mil hombres en pos de él.
4:15- Y Jehová quebrantó
a Sísara, a todos sus carros y a todo su ejército, a filo de espada delante de
Barac; y Sísara descendió del carro, y huyó a pie.
4:16- Mas Barac siguió
los carros y el ejército hasta Haroset-goim, y todo el ejército de Sísara cayó
a filo de espada, hasta no quedar ni uno.
Es importante señalar que
Débora no trató de destacarse, mostrar que ella era la que estaba liderando. Cada
acción que tomó y cada palabra que emitió honró al Señor, reafirmaba lo que Dios
prometió. Aun su presencia en aquel lugar, aquello fue usado por el Hacedor para
que se pudiese ver con toda claridad el porqué ella ocupaba la posición que fungía
y el celo que tenía en su llamado como vocera del Todopoderoso.
Ella no se excedió, no
trató de engrandecerse, fue una mujer prudente en todo cuanto ejecutó.
Ella no estuvo en una
rivalidad de sexo masculino o femenino. Ella mantuvo todas esas confusas
oratorias de la igualdad de mujeres o superioridad. Ella vio una oportunidad
para que este reacio hombre llamado por Dios, por cualquiera que fuese su
llegada al lugar que dijo el Señor, así sería, para que se cumpliera la
bendición para Israel.
Una mujer no tiene que
tratar de dejar demostrado la capacidad que tiene, ya que lo acepten lo nieguen,
usted fue capacitada por Dios en su creación con todo cuanto ha sido y es
necesario para que usted sea una mujer de alcance y logros. Su aporte como
mujer, el Creador le dará cabida, Él le abrirá puertas en donde aún a pesar de
ser mujer, usted justamente podrá ser empresaria, primer ministro, presidente,
pastora, juez, líder…
Débora no se promocionó, simplemente
para Barac, ella representaba un punto fuerte de apoyo y confianza (aunque él
la antepuso a su Señor).
Débora representó una
mujer en la cual el Creador pudo concederle cargo, ministerio, liderazgo que
administró sabiamente.
Una mujer con dones y talentos,
una mujer temerosa del Señor no será detenida o rezagada, su desenvolvimiento
en sus funciones deja expuesto su capacidad, inteligencia y sus áreas de fuerza.
Débora no tuvo que
caminar con una tarjeta de presentación, su desempeño, sus funciones, su
entrega, sobriedad y entrega, hablan en tono alto y claro.
Dios le dio la victoria a
Israel sobre sus adversarios, gracias a una mujer decidida y confiada en el
Señor, juntamente con un Barac, que ya tenía la victoria declarada por el
Creador, pero, permitió que el temor lo inmovilizara.
Comentarios
Publicar un comentario